GESTIÓN DE COBRO
El Departamento de Gestión debe estar formado por profesionales del recobro con experiencia en el cobro extrajudicial de deudas. Un buen equipo de gestión es aquél que trabaja en equipo y debe estar bien amparado por el resto de los componentes de la empresa, y fundamentalmente por el departamento de información que va a facilitar la localización de los deudores y toda la información adicional que pueda ser utilizada para obtener el cobro. Cuanta mayor información tengan sobre el deudor mayores son las posibilidades de éxito de cobro.
Otra de las armas con las que debe contar un gestor es la perseverancia y la firmeza. El gestor debe ser firme, cuando se entienda por la información obtenida que el motivo del impago no lo ha producido la insolvencia del deudor (ya que este tiene una insolvencia fingida), pero también debe tener dotes de negociador cuando compruebe que las posibilidades de pago de la deuda son limitadas. Es fundamental la movilidad del gestor que le permite la realización de gestiones personales cara a cara con el moroso y que es en la mayoría de los casos, la clave del éxito en el recobro. Ahora bien para que el gestor conozca los puntos vulnerables del moroso es necesario que disponga de la mayor cantidad de información posible, proveedores actuales, familiares, círculo de amistades, etc.
Todas las gestiones deben hacerse siempre dentro del ámbito de la firmeza y la corrección, dejando bien claro en el contrato entre empresa y gestor que ésta no permitirá ningún tipo de actuación en la gestión contraria a la Ley. Toda gestión comienza con una llamada al cliente que amplie datos sobre la relación comercial que originó la deuda, así como sobre otros posibles datos de la localización del moroso, documentación, etc. A continuación procede un estudio completo del expediente, documentación, relación comercial, responsabilidad del pago, y la realización de un informe pormenorizado de insolvencia por parte del Dpto. de Gestión. Una carta o telegrama dirigido al deudor servirá de primera toma de contacto explicando nuestra legitimidad para el cobro. A partir de este momento si no se obtiene solución de cobro, y raramente se obtiene en las primeras fases, procede un contacto telefónico que permita concertar una entrevista personal para exponer los motivos que han llevado a nuestro cliente a tomar la decisión de contratarnos.
En ocasiones hay expedientes que se consigue su cobro con un par de visitas, pero en la mayoría de los casos son necesarias numerosas gestiones personales que nos conducirán al cobro si se tiene el grado de perseverancia requerido.
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